El relámpago
Cristales sumergidos en gotas efímeras, se ven atraídos por el magnetismo de la noche . La luz de la luna, refleja en sus minúsculas partículas, la proyección de lo que será el próximo relámpago. Se preparan los transparentes cristales para recibir el abrazo de ondas, que, con ráfagas mortales se estrellan delante de sí, para estallar entre cortinas de seda blanca.